Saturday, November 22, 2008

Viviendo en voz alta

Fotografía: Virginia Paradinas




Se hace saber… que estoy en racha (seguro que las hojas de "ginkgo" han tenido algo que ver). No me lo puedo creer todavía, pero por lo que parece: empieza a despuntar. Tampoco quiero decirlo muy alto… prefiero robar la frase: “MUCHAS VECES NUESTROS FRACASOS VIENEN DE QUERER ADELANTAR LA HORA DE LOS ÉXITOS” y construirme un cartel de neón mayúsculo, para tener bien presente esta gran verdad.

Aunque esté muerta de miedo, voy a tener que empezar a reconocer que la rueda que ya estaba en marcha, se está acelerando y ahora no soy yo la que la maneja.

“Mucho cuidado con lo que se desea…”

Ahora sin dejar de correr, no tengo mucho tiempo para digerir; pero bueno, no me estoy agobiando tanto porque he descubierto que si me planifico en hojas más grandes, parece que tengo más tiempo, jajajaa…(suena a tontería, pero es increíble hasta qué punto pueden funcionar éstas cosas). Normalmente, utilizo una agenda con muy poco espacio por día, y ahora estoy probando con un cuaderno tamaño folio, para organizarme este periodo en el que: he terminado de rodar “Hienas”, los bolos de “8 Mujeres”, he ido a ver todo el teatro posible del “Festival de Otoño”, voy haciendo castings… una publicidad para “Odisea”, hice las pruebas y ahora estoy con los ensayos de teatro con “El Círculo de Tiza”, el rodaje del corto "A la calle" y voy trabajando también en “El Círculo de Bellas Artes”.

¡Transpuesta, perdida; voy rebotando de una cosa a otra, saltando de aquí para allá, robando horas al sueño! -y no estoy hecha yo para este ritmillo-. Pero, a la vez, es como si me estuviera trasformando (siempre me había estado viendo como un toro y ahora parece que puedo volar). Si no veo el momento de poner la lavadora, tengo la nevera vacía y voy todo el tiempo con maletas para arriba y para abajo…no queda otra, ésto va a ser: estrés. (Menos mal que… ha ganado Obama y eso me tranquiliza un poco ;-D)

Estoy adaptándome; y muy enamorada del texto de María Zambrano, en el que estamos trabajando para el estreno de la función de Enero, en el Teatro Cervantes de Málaga. Intentar comprenderlo me provoca una mirada nueva: como si pudiera verme sin mi intervención, sin dominar, sin controlar. Relajarme y confiar en que mi vida está viva ella misma, sin mí. A pesar de mí. Se hace, sola, con todo, de todos, por todo. Si yo pudiera observarme…ver, reconocer mi existencia sin mi control, como si pudiera ser sin consciencia crítica. Despertar aceptándola. Las cosas son, todo es y vive, a pesar de todo. Vivir las cosas sin culpa. “Un ancho y hermoso presente, como el centro de un río” frase de “La Tumba de Antigona” que es grande, un texto poético inmenso.

De la misma forma que no intervine para estar viva, para ser tal como soy, tampoco puedo intervenir en el río de mi existencia. El control es un gran engaño, mi vida es a pesar de mí. Con y sin mi resistencia. ¿Por qué resistirme a la corriente del ancho río de mi vida? Quiero ver lo que realmente soy, ésta mujer que veo. Si pienso en mí como mujer y no como una “chica, joven…etc.” todo cambia; creo que ahí está la clave.

“Como el alacrán el secreto es letal cuando se esconde en un rincón oscuro, e inofensivo si está a la vista de todos”

Laura Restrepo

¡Me tiro de los pelos! Saco mis cuadernos a tomar el aire y empiezo a distinguir en lo más negruzco, para devorarme entre tanto, unas arañitas con caprichos retorcidos. Aquí va la lista de algunos (que he ido apuntado en el pequeño cuaderno granate, que me ha regalado Mario): “quiero cortarme el pelo muy corto”; "no quiero tener pareja"; “no quiero cambiar el amarillo del otoño por el azul oscuro del invierno; que haga frío y retrasar una hora”; “no quiero que el grupo de adolescentes, que se juntan los sábados por la noche debajo de mi ventana, canten canciones de Estopa”; “¡quiero que me lleven los demonios!”…

No sé por qué tiro estas piedras sobre mi tejado, al victimizarme frente a lo que más quiero.

Y más vertebral, asfixiando el brote, más escondida, tengo una serpiente en el estómago que me revuelve y endurece. Y estoy temblando. Y no puedo avanzar. ¿Qué me pasa? No puedo asumir que todo esté saliendo y más difícil todavía: no puedo sostenerlo. Menos, menos, menos…necesito quitarme cosas de encima porque siento mucho peso, mucha exigencia. Cuesta todo tanto, que si de repente van saliendo las cosas así, sin esfuerzo…uff… ¡parece un milagro! Y no puedo sostener mis pasos; no sé cómo es ésto de ir conquistando, logrando. He hecho mucho, pero todavía tengo mucho por hacer. Hay que seguir, continuar.

Ahora veo más: donde siempre hubo un muro en mitad de la carretera (que durante años ni siquiera podía distinguir) he habilitado una puerta, que ya puedo abrir o cerrar. Y desde la que, si no se indica lo contrario…sigo lanzando voces, gritos (no por ello recibidos) pero así me asfixian menos, que si los contengo.

Tengo mucho que celebrar, y por el momento aprovecho, porque como toda “racha”, ya sea buena o mala, sacude, agita y es breve, como una ráfaga de aire en el mar.