
Entraron a robar en mi nueva casa y yo estaba sola en el piso. A las 3h de la mañana, llamaron al telefonillo y no abrí. Al momento escuché como abrian la puerta y entraban en la casa. ¿Dónde venden esas llaves que van abriendo todas las puertas?
No sabía que hacer, tenía mucho miedo y mis dedos no acertaban a marcar el número correcto perdiendome entre unos y doses. Hasta que conseguí pedir ayuda escondida dentro del armario, pensando que igual ahí tendría suerte y no me verían.
¡Pero qué va! El ladrón vino directo al armario en el que yo estaba cuando entró en la habitación. No se esperaba encontrar a alguien y se asustó. Al verme con el móvil en las manos (yo lo atesoraba con fuerza rabiosa, como si llevara un cuchillo que fuera a salvarme la vida).
Me preguntó varias veces con un tono imponente:
-¿Has llamado a alguien?
Yo no podía responder del estado de shock que tenía... ¡me temblaba todo el cuerpo de una forma incontrolable!
Él se iba a ir y me dijo tranquilizándome:
-Esta no es la casa que estamos buscando. ¿Seguro que no has llamado a nadie? - repitió.
Entonces, yo pude contestar:
-No.
¿Qué pueden decirle mis ojos, que mis palabras no encuentran?
Entonces, lo ví dudar y me arrancó el móvil de las manos, diciendo:
-Yo me voy y ya está.
Salió. Cerró la puerta de mi habitación. Apagó las luces y volvió a cerrar la puerta de la casa con llave.
Yo no sabía que hacer, tardé en reaccionar, me vestí, abrí la ventana y pedí ayuda con gestos a los vecinos de enfrente.
Al minuto, llegaron 8 policias nacionales que buscaron por toda la casa, tomaron nota de todo lo que les conté y me acompañaron a casa de una amiga donde pasé salvada el resto de la noche.
¿Dónde venden el "susto de muerte"?
Sería un alivio comprarlo hasta agotar todas las existencias y que nadie tuviera que verlo reflejado en algún momento de su vida.
Sería un alivio comprarlo hasta agotar todas las existencias y que nadie tuviera que verlo reflejado en algún momento de su vida.
Irremediablemente... ví su rostro, todavía no hace una semana.
Frágil...como un hilo, si estás delante de alguien que puede soplar en la dirección que quiera y arrancarte lo único que realmente tienes, la vida.
Debí marcar el teléfono de la salvación porque me cayó encima el vestido de la bendita suerte.



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