
Vuelve a fallar algo en mi cocina. Falta un ingrediente, no cuaja mi pie, no hierve mi pelo, no se terminan de hornear mis ojos... o no está del todo cocido el universo.
Que me pinten el camino accidentado que tengo que seguir y me apaguen el corazón. Porque no sabré reconocer cuándo mis zapatos estén deshechos.
No, los secretos no se cuentan porque no llegan a existir, no nacen, no crecen, no son.
Que me insulten a la cara, que me empujen fuera del camino, que el pescador me clave el arpón cortándome en dos, para acabar con estos golpes.
"El pez-gordo es gordo por algo y la hormiguita, a seguir."
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