Fotografía: www.javiersanpedro.com

Me acaba de despertar el almíbar del otoño y no se cuánto ha llovido sobre este paraguas rojo. Entre mis manos, tengo dos rosas. El mundo se ha parado y la prensa de pajaritas me guardará el secreto.
Nunca lo habría imaginado: ¿yo, multiplicando por tres "la mirada" que creo necesitar?
Con todo lo que es para una actriz: un hombre, con una cámara. Un guía con brillo de viajero, que venga a verme en los desayunos, domingos por la mañana. A buscarme por mi alma. Que pueda hacer, a través de su cristal, todas las fotos imaginarias que quiera.
Los besos, los da mi pelo con su deseo de crecer. Y yo aquí, atrapada con la manía de mi piel a enrojecerse y la obsesión de mi pelo a secarse hasta convertirse en ramas. Con la cabeza embarrada en encontrar la salida de esta libertad que me pierde y enfría, como cabello áspero enraízandose, sin brillo; consumido por no florecer.
¿Quién puede querer un bosque como cabellera? ¡Lleno de estas fieras!
Por mucho que antes quisiera, no habría podido ver lo que ahora estoy viendo sin prejuzgar, mal conocidas y arriesgadas fantasías. La impotencia que estoy sintiendo: tener lo que quiero delante y no poder hacer nada. Una ventana, por la que se ve otra ventana. Es éste el momento entonces de volver a la batalla, confiar en una misma y defenderse; "derrocar a viejas deidades" y que reine la transparencia.
"Ahora no luce ya el sol, y comienza a estar claro. El sol no deja ver, ahoga la claridad. Ahora es como si comenzara a ver, se está poniendo todo tan claro."
María Zambrano
Suena el teléfono (un número con tantos sietes...) una voz por la que me dejaría llevar...pero en los cielos azules que deja ver, es transparente; y por eso adivino su aliciente cebo, para caer en él. Ahora lo distingo, se va descubriendo poco a poco el veneno al que acudo, gracias a esta nueva forma de comunicarse por Facebook (a la que tantos todavía tienen miedo) Después emails perdidos...y esos que no pones nada, pero estás poniendo "sin asunto".
La historia se va escribiendo agridulce, rellenandose con algún sencillo "emoticono" y simulando una cara sonriente, una esperanza; sobre todo si tenemos en cuenta lo que dicen los psicólogos: que generalmente los sms y los correos electrónicos, tendemos a interpretarlos a la baja.
Incluso hay experiencias combinadas, algunas tan sorprendentes como una mañana de champán y un medio día de lentejas. ¡Si es que, hasta mis vecinos me sorprenden superando barreras de comunicación! Encuentran la genial forma de dejar mensajes en el ascensor con "post-its" (que no me parece un mal sistema de tablón de anuncios, la verdad...)
Pero no, no quiero ver brillar los ojos que no puedo abrazar: no quiero más príncipes. La bandeja está vacía y lo voy borrando. Ni capitanes con garfío, ni dioses...(Estoy haciendo limpieza, así que ya pueden lanzar sus rayos) Yo ya me he quitado sus anzuelos, alambres que somatizo: como este repentino dolor lumbar que me ha dado, al quedarme sin representante. Ahora con todas sola, sin otro referente hasta que se acaben las existencias de mi despensa.
A pesar del miedo, me parece ver un rey. Está ahí, claro y evidente: mirándome, a punto, tan cerca de mi debilidad; como un caramelo, con esos ojos grandes. Me doy la vuelta entera, lo oigo, soy su aprendiz y me declara otra rosa roja.
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